viernes, 28 de enero de 2011

LA LEYENDA DE GUAICAIPURO

-¿Quién dejó subir a este indio atrevido e inmundo? ¿De dónde saca este que puede dirigir sus palabras a nosotros los jefes de estados europeos?. (jefes, como los jefes de policia o de una corporación ¿jefe es sinonimo de presidente o lider democratico? jefe me trae malos recuerdos)

Hace poco llegó a mí un correo bastante interesante, se trata de una supuesta intervención de un indigena centroamericano ante una reunión de jefes de estados europeos. El correo induce a creer en esta version, intentan pasar este hecho como algo que realmente sucedio. Muchos ya deben recordar de que hablo puesto que este correo esta rodando en la red desde hace mcuhos años. Para saber un poco del asunto decidí orar por sabiduria. Querido dios google, dios del conocimiento ¿quién es este valeroso personaje? asi encontre que es solo una leyenda, realmente esta dificil que los indigenas logren hacerse escuchar por los jefes de europa, Lamento dañar la ilusion, lamento quitarle magia al mundo. En mi rapida busqueda no encontre nada concreto sobre Guaicaipuro; si fue facil hallar varias referencias al texto donde la mayoria de los comentaristas se preocupan por la veracidad del hecho y el personaje dejando a un lado, casis siempre, el texto mismo y su mensaje.

Alguien tuvo que escirbir esto ¿quién fue? No es un anonimo, un huerfano literario, las palabras del indigena tiene un creador, un padre que de manera abierta reconoce el texto. Luis Britto Garcia fue quien se atrevio a publicar tamaña insolencia. Señores colonizadores, no lo tomen a mal, este tipo es solo una oveja descarriada de su manso rebaño americano.
Luis Britto Garcia escirtor venezolano, este es su blog, el enlace va directo al susodicho escrito "Guaicaipuro Cuautemoc cobra la deuda a Europa" , allí tambien podemos encontrar una continuación a modo de respuesta de Europa a las exigencias del indigena "¿Y tu porqué no te callas Guaicaipuro Cuautemoc". No queda difisíl sospechar el inspirador origen del titulo.

A continuación de estos dos textos me encunentro con el cuento Ruben, uno de los mejores cuentos que he escuchado, narrado por un cuentero local con gran intensidad como lo pide el ritmo del texto sin puntuación en sus parrafos. Esto hizo mas interesante para mi el descubrimeinto de este escritor que es un poco como su personaje Ruben, va por ahi agitando con lo que escribe.

¿Estas de acuerdo en cobrar la deuda externa a Europa? Comenta para saber si alguien nos lee o callamos esta charada de blog.

a continuaciopn les dejo el discurso


Guaicaipuro Cuautemoc cobra la deuda a Europa

Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuatemoc, he venido a encontrar a los que celebran el encuentro.
Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace sólo quinientos años.
Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa.
El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron.
El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme.
El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento.
Yo los voy descubriendo.
También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América.
¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento.
¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano!
¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de las Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos!
¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios.
Yo, Guaicaiputo Cuatemoc, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis. Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan "MarshallTesuma" para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización.
Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos:
¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional?
Deploramos decir que no.
En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal.
En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo.
Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente, hemos demorado todos estos siglos en cobrar. Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarle a nuestro hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado sólo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia. Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300.
Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total del planeta Tierra. Muy pesadas son esas moles de oro y plata.
¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?
Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo. Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos.
Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente, y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica.
Dicen los pesimistas del Viejo Mundo que su civilización está en una bancarrota que le impide cumplir sus compromisos financieros o morales. En tal caso, nos contentaríamos con que nos pagaran entregándonos la bala con la que mataron al poeta.
Pero no podrán: porque esa bala, es el corazón de Europa.

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