jueves, 29 de diciembre de 2011

Project99

Esta es una catarsis abierta y de puntos suspensivos…


Leí hace poco en la edición brasileña del Le Monde Diplomatique un artículo de Jeff Goodwin llamado Democracia sim, Plutocracia nao!, dedicado al movimiento Occupy Wall Street (OWS). Básicamente Goodwin elaboró una autocrítica al movimiento, donde dice que el movimiento es importante por haber puesto en el foco de su blanco al sistema bancario (algo jamás visto en la historia de los Estados Unidos) pero que carece de posibilidades al no estar trabajando en alianza con sindicatos y otras organizaciones institucionalizadas.

No es ninguna novedad saber que los jóvenes norteamericanos que están haciendo cosas en las calles de Manhattan no representan ninguna amenaza real para el sistema bancario. Ellos ya están por fuera del sistema, y entonces, tácticamente, no son corrosivos. Según Goodwin, los mismos magnates bancarios juegan con el movimiento, dando en los diarios declaraciones irónicas. Para Goodwin, académico institucionalizado de la Universidad de Nueva York, la pequeña revolución gringa no tiene muchas perspectivas.

No obstante, parte de las interpretaciones personales que los teóricos sociales están haciendo de las revueltas geopolíticas van cargadas de un cierto pesimismo. El mismo Goodwin anota que los sindicatos norteamericanos han sido esquivos a la Declaración de Ocupación de la ciudad de Nueva York, por considerarla radical. Goodwin, sin embargo, nunca se detiene a cuestionar profundamente este feo desplante de los sindicatos al texto, una aguda critica con reivindicaciones especificas hacia los dueños del 1% de la riqueza mundial. ¿Temor? ¿Flaqueza? ¿Tímidez de los sindicatos?

Obviamente el manifiesto es radical. ¿Cómo no serlo si lo que está en juego es el futuro del mundo? Darle una ojeada al texto no está de más, así como al site OcuppyWallStreet.org,   una estimulante colección de acciones creativas y recursivas formas de protesta. En el corazón de la mixturada New York, he visto como los occupys se inventan miles de formas variopintas para quejarse contra los Big Man de la economía mundial. Quien haya visto la cinta Crash, podrá hacerse una idea de un contexto semejante, pero esta vez cargado de sátiras e insatisfacciones políticas.




El viejo paradigma muere, y estás revueltas callejeras mundiales no están resultando en vano. El propio Goodwin recuerda que los levantamientos de los jóvenes en Manhattan no están aislados de otros sucesos políticos acontecidos en el mundo y en los propios Estados Unidos. OWS pudo verse influenciado por las pasadas sublevaciones en los países árabes, donde gran parte de la población joven tomó las calles cansada de regímenes caducos y una situación económica y política asfixiante. Esa primavera árabe pudo haber influenciado al actual OWS, conformado por una generación de jóvenes ágilmente conectados a internet y capaces de recibir esa información como un aliento. Así mismo, las revueltas del M15 en España y las protestas callejeras en Grecia, alentaron a la generación de jóvenes norteamericanos para irse a las calles. En los propios Estados Unidos, los trabajadores públicos ya venían en huelga en varias ciudades del país.
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“We are the 99%”, no es una consigna más. Esa sería una fría fórmula interpretativa. Madrid, Atenas, El Cairo y New York no han estallado aisladamente del resto del mundo. Ni del resto de la historia. Lo hacen en una red de inconformidades mundiales cada vez más esquivas a los nombres y a las autodenominaciones ideológicas, pero que muestran una clara aversión al orden actual de las cosas. Y ese 99% está comenzando a diseñar una ruta en donde se vean mejor representadas sus ilusiones. Es en ese mundo, donde cada persona tendrá que fabricar su propio manifiesto Antiwallstreet.

En todo esto, agradecí encontrar trabajos como el del artista francés JR, quien tomó 99 personas del común de los Estados Unidos para preguntarles el porqué de su apoyo al OWS y así difundir posiciones mucho más inocentes y cotidianas. “Estoy cansado de que me jodan”, simplemente eso bastaba para sumarse al OWS. “Yo también estoy cansado de que me jodan”.






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1 comentarios:

Anonymous Ronald Cano ha dicho...

La unica diferencia entre Revolución y Evolución, es la letra "R" de responsabilidad, decía alguien alguna vez. de alguna manera la historia no le ha asignado el mejor lugar al movimiento sindical, este por su parte se ha ido desvirtuando gracias a la misma presión y depresión capitalista. Es dificil defender un sistema de pensamiento y de acción política que ovedece a las mismas logicas de la estructura, la razón del siglo XXI evidentemente está volcada a la defensa del espiritu Humano, a la reconciliación con nuestra humanidad, a la exigencia de respeto hacia nuestra existencia. esa es la diferencia: OWS y los demas movimientos de Indignados al rededor del mundo lo hacen de manera diferente, renovada, al margen de los sistemas. los sindicatos no bailan al ritmo de esa nueva manera, tendrían que pensar en su protagonismo más allá de la estructura para la cual realizan su acción, y generar una nueva reivindicación más enfocada en la importancia del esta breve vida que sólo le pertenece a quién la porta con esperanza y no en la manera cómo éste debe ser enagenado. Es responsabilidad de todos los que quieran cambiar el mundo, ponerse deacuerdo para cambiarlo, y pensar en la razón de todo lo que llamamos civilización: la felicidad humana.

30 de diciembre de 2011, 10:58  

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